Reencuentros

Elavalo y abuela

Elavalo tenía solo veinticinco años cuando conoció finalmente a su abuela. Ella era una hermosa y sabia mujer que brillaba como una luna llena en un cielo despejado, iluminándolo todo y a todos por donde pasaba, con esa luz tenue y mágica de los plenilunios. El amor, ese amor tan humano y tan cósmico que brota desmesuradamente a raudales cuando dos miradas antiguas se reúnen, inundó a partir de entonces su vida entera. Ella se hacía llamar Shakti lo cuál hizo que algo se removiera aun más en las profundidades de la consciencia de Elavalo. Pero él era aún muy joven, apenas iba recordando los detalles de sus relaciones intemporales con otros Bodhisatvas, así que le preguntó a Shakti, quien tenía en ese entonces setenta años terrenos…

– Se que eres mi abuela aunque nunca tuve la oportunidad de conocerte personalmente, eso puede explicar este inusitado amor, pero lo que me intriga es ¿como puedo sentir que tenemos un inmenso tiempo por delante cuando tu tienes ya setenta años?

Shakti le miró largamente y con una sonrisa plena de amor le respondió

– Hace algunos milenios nos encontramos en un hermoso planeta verde, era un momento crucial de nuestras consciencias y además, nos enamoramos. Uno de esos amores que trascienden tiempo y espacio. Un amor Bodhisatvico, lo cual genera un irremediable compromiso con la vida en todas sus manifestaciones. Un amor que se fue universalizando a través de los siglos y las vidas. Existía en aquel entonces una civilización muy avanzada en todos sentidos. En las artes, la ciencia, la consciencia desplegada y por supuesto, la alegría. Reíamos y nos divertíamos mucho deambulando por la ciudad, por los bosques, lagos y jardines, tanto como por las diversas escuelas y lugares de encuentro. Colaborábamos de mil maneras en seguir alimentando los saberes, explorando nuevas vías, nuevas formas de comunicación, de aprendizaje, de convivencia.

Entonces decidimos hacer un pacto, nos encontraríamos regularmente en diversos tiempos, lugares y culturas, para seguir participando de la corriente bhodisatvica de la compasión activa y amorosa. Pero para hacerlo más divertido e interesante, decidimos que exploraríamos, en cada visita al mundo, todas las formas posibles de las relaciones humanas, para además de alimentar este amor, seguir deleitándonos y aprendiendo desde nuevas formas de existir, sentir y pensar. Así que a través de la corriente existencial, volvimos innumerables veces con diferentes proyectos. A veces como amantes o como amigos, como familia -donde a veces yo era la madre y tú el hijo y luego al revés, tú el padre y yo la hija-, como hermanos, a veces como hombre y mujer, a veces los dos como hombres o las dos mujeres, como enemigos en bandos contrarios o como aliados a toda prueba. Claro,  la forma que más disfrutábamos y reiterábamos era como amantes, pareja, esposos, cambiando siempre los roles, el género, para saber más de todas las posibles formas de existir y de explorarnos como humanos en el mundo.

Así que esta ocasión no fue en realidad un desfase o falta de coordinación temporal, fue simplemente nuestro espíritu aventurero de investigación, nuestra sed de experimentar y explorar este amor profundo en un contexto inusitado, con una amplia diferencia de edad, pero acomodando las cosas, las señales y las familias para no extraviarnos. Por supuesto te conocí desde que llegaste al mundo y tu me viste en algunas ocasiones, pero nuestro reencuentro requirió un acercamiento paulatino, paso a paso, como un juego de niños mostrándonos a veces brevemente desde atrás de un árbol o un arbusto en un bosque abigarrado y frondoso para después escondernos divertidos para seguir actuando el juego de vida seleccionado. Por supuesto, los actores relevantes de nuestros juegos -familias, amores, amigos y enemigos-, son otros tantos amigos del camino.

Por eso podemos tomar este amor de hoy, tan antiguo y tan entrañable, con tanta alegría, ligereza, humor y divertimiento, pues no hay nada que realmente nos separe… además, efectivamente el tiempo y el universo se abren delante de nosotros, así que nuestro tiempo y  las posibilidades de seguir experimentándonos son ilimitadas.

Fue en ese momento preciso cuando Elavalo se iluminó, una vez más, en su larga travesía por las existencias.

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LA EDUCACION… Noemi Paymal y la pedagogía 3000

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Cuando mis hijos eran pequeños, como muchos padres, sentí la necesidad de proporcionarles la mejor educación posible. Por supuesto, esto significa cosas diametralmente opuestas según la concepción, valoración, visión de la vida y de la sociedad de cada uno. Para la mayoría lo importante es la “excelencia académica” o una escuela con valores acordes a sus creencias. Para mi, implicaba una educación abierta, libre, multicultural, enfocada en la paz, en las habilidades innatas, con sensibilidad ecológica, con valores universales, espirituales y más… Así que decidimos, junto a su madre, dejar el mágico bosque al pie de los volcanes donde vivíamos y cambiarnos a vivir a Tepoztlán donde había, ya desde entonces, una creciente comunidad progresista y una naciente escuela alternativa: Cetiliztli. La escuela era manejada por los mismos padres que conformaban una abigarrada diversidad. Había terapeutas, artistas, ambientalistas, músicos, yoghis, meditadores y una amplia gama de habilidades, académicos, directores de ong´s. Incluso había una maestra formal, es decir, formada como maestra en una universidad, en gran parte porque era un requisito indispensable de las autoridades educativas para validar los estudios. Sin embargo, la currícula escolar trascurría entre el huerto, el arte, el yoga, la libertad, el amor y las locuras de los padres-maestros. Por ejemplo, en vez de los valores cívicos convencionales como el saludo a la bandera, el ensalzamiento de la patria o el canto del himno nacional (que en el caso mexicano es terrible y deprimente, vale conocer la primer estrofa “Mexicanos al grito de guerra…”), se hacían saludos al sol, se cantaban mantras y canciones tradicionales, se enfatizaba la solidaridad, el amor a la naturaleza, etc…

Han transcurrido más de treinta años, hoy esos niños son adultos, muchos con familias establecidas y con la duda perenne de decidir como educar a sus hijos… Conozco perfectamente el resultado de esta educación en mis hijos, pero también en los hijos de mis amigos. No tengo estadísticas irrefutables, pero puedo ver que mas o menos el 50% de aquellos niños hoy son personas solidarias, conscientes, comprometidas con el esfuerzo de ser mejores y de colaborar con la sociedad y el planeta. El otro 50%, están inmersos en la acumulación de dinero sin importar el como, en el consumismo, la imagen personal, el egoísmo.  Casi es el mismo caso y el mismo porcentaje que he observado en los egresados de escuelas muy conservadoras, religiosas, dedicadas a perpetuar el establishment. De hecho, la mayoría de los emprendedores, visionarios, luchadores sociales, ambientales, culturales y espirituales que conozco, incluyendo por supuesto a visionarios de la educación, fueron educados en escuelas conservadoras e incluso castrantes.

Entonces me he preguntado por mucho tiempo, ¿realmente la educación cambia a las personas?  ¿sirve como herramienta de cambio, de paradigma cultural, hacia uno más humano y sustentable?

Esto reflexionaba cuando hace unas semanas logramos que Noemí Paymal, la fundadora del extraordinario movimiento internacional de Pedagogía 3000, visitara el Ashram del bosque y Las Cañadas. Así que tenía esta pregunta preparada para conocer su perspectiva y su visión al respecto. Pero dos días antes de su llegada, la respuesta llegó a mi de forma natural…

Hoy día es irrefutable que la sociedad occidental dominante (pero también la oriental), están enfermas, anquilosadas, estupefactas e inmovilizadas ante la debacle con visos de catástrofe social, cultural, económica y ambiental, que justamente esta sociedad -y por ende, esa educación-, ha generado.  Es decir, como expresó magistralmente Krishnamurti: La sociedad está enferma, entonces no debes adaptarte a ella.  Por el contrario, debemos crear una nueva cultura, un nuevo paradigma, educación, cosmovisión, tecnología, ciencia… todo con el ingrediente de la escala humana, pensando en términos planetarios, humanos y con sabiduría. 

La aparente ineficacia que mencioné de educar de una u otra forma, pues el porcentaje de gente consciente e inconsciente es casi el mismo independientemente de la escuela, tiene que ver con la pesada inercia de este sistema enfermo. Recuerdo el famoso caso del Sumerhill de A.S Neill en los sesentas, una escuela en libertad, valorando la paz, la creatividad y la inteligencia emocional. Dado que era un internado, los chicos de esa época vislumbraron y vivieron un mundo solidario donde eran individuos libres y creativos. El problema fue que al salir del colegio hacia la sociedad “real”, chocaron frontalmente con un mundo egoísta, donde la competencia, el engaño y el desprecio de las emociones al sobrevalorar la eficiencia y la adaptación al sistema, crearon una enorme frustración hasta generar algún suicidio. El mundo no estaba listo para esa educación.

Así que la respuesta natural que obtuve fue: Lo que debemos hacer es insistir y fortalecer, extender, sistematizar y universalizar una educación de libertad enfocada en la paz en todos sentidos, hasta que logremos inclinar la balanza. Cuando sean millones de niños y niñas educados de forma consciente, ellos se encargarán de hacer el cambio.

Ver el surgimiento de niñas como Greta Thumberg, me hace ver que solo se necesita una masa critica suficiente de jóvenes despiertos para hacer un cambio que modifique sustancialmente el curso de la historia.

Esa es la dirección y el extraordinario trabajo que Noemí Paymal realiza desde hace más de diez y ocho años por medio mundo, desde el altiplano de Bolivia hasta la devastada Siria, pasando por casi toda América, así como países de Europa y Asia.

La Escuela de los siete petalos, es una hermosa adaptación de esa flexible herramienta de diseño en que se ha convertido la permacultura, aplicable a cualquier tipo de proyecto.

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Las REDES de consciencia se expanden cada día más. Son ya millones de personas, proyectos y organizaciones trabajando activamente para sentar las bases de una nueva cultura, una cultura de paz, de fraternidad, consciencia, amistad y sustentabilidad. Tal como aquel sueño  de muchos visionarios que le han nombrado: La era de acuarius.  Pero esta no se dará per se, solo por repetirlo, rezarle o hacer rituales, se requiere el arduo trabajo de millones en todas las áreas posibles: medio ambiente, educación, cultura, espiritualidad, economía, ciencia, salud, arte… es decir desde todos los frentes posibles. 

Y cada día somos más…

John Lennon vería el panorama completo, más allá de lo que nos quieren hacer ver los poderes del establishment y sonreiría satisfecho… pero duplicaría sus esfuerzos !

 

 

 

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Solsticio…

Verano e invierno…

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En el bosque del Ashram, las lluvias con su refrescante mantra -a veces suave, a veces estruendoso-,  han establecido con nítida claridad la entrada del verano. Faltan aún unos días para el solsticio, pero ya el bosque ha reverdecido de forma asombrosa, pues verde es siempre, pero con la limpieza del aire y del agua, con las gotas resbalando sensualmente por las hojas y los troncos en una caricia nutricia, resaltan -en cierta posición del sol-, un verde casi fosforescente en su intensidad. Una intensidad de cien matices de verde, una intensidad de vida amorosa y plena surgiendo de la conjunción de los elementos. Antes de la lluvia de esta tarde, comenzó un fuerte viento que liberó cientos de hojas de los árboles, haciéndoles bailar una danza hipnótica y hermosa. Por momentos parecían aves, como el famoso vuelo de los estorninos, luego, danzaban como mariposas verdes aleteando en todas direcciones hasta que iban cayendo, bamboleándose suavemente, al césped verde y húmedo. Además, las aves que siempre alegran las mañanas y las tardes del bosque, suenan más alegres aún, como agradeciendo la vida que traen las lluvias. Al jardín de hierbas aromáticas vienen cada mañana y cada tarde, los colibrís tornasolados de verdes y azules a libar el néctar de flores rojas, blancas y lilas.  Pero de forma especial, sobresale una amorosa pareja de aves amarillas que hicieron su nido en una de las farolas de la casa. En realidad lo hacen cada año, pero en esta ocasión, tuve el privilegio de observar todo el proceso una vez que se acostumbraron a nuestra tranquila presencia. Iban y venían cada vez con una nueva ramita que entretejían con amoroso cuidado. Ambas, el macho y la hembra trabajaron en una eficiente armonía. Aún no veo los polluelos, pues no he querido invadir tan directamente su nido con mi curiosidad, pero ya el cascaron fue expulsado del nido. También, por estos días, florecen las orquídeas y bromelias.

La lluvia tiene un toque de nostalgia y de magia al mismo tiempo. Con las lluvias y la frescura que traen, vuelve el gusto por un chocolate caliente con especias, junto a la chimenea.

Recuerdo las enseñanzas de mi legendario abuelo, Don José Manuel Estrada, que nos relataba cientos de anécdotas y cuentos. Una de ellas era sobre el solsticio de junio que marca el verano del norte. Nos decía con metáforas y parábolas, que era el tiempo de sembrar, de conjuntar la riqueza nutricia del suelo, la frescura de la lluvia, la fuerza intensa del sol y la generosidad del viento para hacer germinar nuevas semillas. Un tiempo para aprender sobre la generosidad de la vida. Vida que nos regala cada día experiencias nuevas, encuentros y descubrimientos asombrosos si tenemos los ojos y nuestros sentidos, atentos, abiertos siempre, para no dejar escapar estos regalos que a veces vienen entretejidos con situaciones comunes, que fácilmente podríamos dejar pasar desapercibidas. “No pierdan ningún detalle”, nos resumía siempre, con esa sonrisa de sol de mediodía que hacía que hasta sus blancos cabellos se volvieran dorados como el sol.

Pero en estos tiempos de magia acuariana, donde el mundo, sin dejar su inmensidad, diversidad y belleza, nos parece más asequible, pues he tenido el privilegio de festejar en esta misma fecha de junio, el solsticio de invierno del sur en el Ashram de Calca en Perú, donde nuevamente estaremos este 2019, para celebrar el equinoccio de primavera en septiembre! Así verano e invierno, primavera y otoño se entretejen armónicamente en una unidad diversa y fascinante. Y hace solo un par de días, disfrutaba la intensidad de la selva maya, con sus cuarenta grados centígrados, sus rituales ancestrales y los sueños en vías de tomar cuerpo.

Todas las estaciones, todos los climas, todas las metáforas, todos los encuentros, todos los países, bosques y playas, parecen convivir simultáneamente en una riqueza avasalladora que apenas vamos descubriendo, de la que nos falta mucho por aprender, para poder manejarla y administrarla con sabiduría amorosa, con acción permanente por la vida.

Bienvenido el verano del norte y el invierno del sur!

 

 

Alegría y consciencia !   

AUM Azul

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Ten Sui Lian

HME y TSL

Cuando se tiene la consciencia alerta suceden cosas extraordinarias. O tal vez sería más correcto decir. Cuando se tiene la consciencia alerta, te das cuenta de que muchos sucesos extraordinarios ocurren a tu alrededor todo el tiempo. Decirlo de esta manera me da una excelente sensación de alegría y plenitud, pues efectivamente todo el tiempo me suceden –y propicio-, encuentros y situaciones extraordinarias.

En septiembre de 2017, en el Ashram del Valle Sagrado tuvimos la segunda edición del Nadi Gathering del Kundalini Yoga Collective, liderado por mis queridos amigos Kary Preetam Steward y Ratan Veer Martin. Ese es justamente, un encuentro extraordinario que se realiza cada año en el Ashram y que reúne personajes extraordinarios de muchas partes del mundo, con diferentes culturas, visiones, saberes y habilidades, pero que tienen un punto común de convergencia: El Kundalini Yoga de Yoghi Bhajan.

Fue ahí que conocí o re-encontré a 10 Sui. La sintonía, la resonancia, fue instantánea. Ella ha profundizado por años  en el manejo del sonido como herramienta para la expansión de la consciencia, desde su trabajo inicial como Dj, hasta convertirse en una Maestra del sonido utilizando las herramientas y tradiciones del Tama Do, el Qui Gong y el Kundalini yoga. Ahí en el Ashram del Valle Sagrado y en Q’ájya Qahwana, tuvimos oportunidad de compartir y afinar la amistad.

Fue una enorme alegría cuando poco más de un año después, recibí un mensaje, avisando que venía a México y que le encantaría visitar el Ashram para compartirnos su arte y ciencia.

Recibirle en el Ashram a principios de este año 2019, fue una fiesta, pues además de su mágico taller tuvimos oportunidad de caminar por el bosque y de compartir con mayor profundidad, acompañados de  mi querida hija Dharana. También mi querida amiga Rocío del Palacio, nos apoyó amorosamente sirviendo de maravillosa y muy profesional traductora. Tuve el gusto y la posibilidad de apoyar coordinando y acompañándola para que compartiera su arte en esta Red de Sanghas, centros de yoga y espacios para la salud, que se entreteje en la región. Primero en el Puerto de Veracruz en la sala Ananda Yoga de mi querida amiga Lolimar y después en Córdoba con mis queridas yoghinis guerreras, Paola Ramos, Ely Aguilar y Nina Rojo.

Fue el inicio de un año mágico

Gratitud

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Las señales del mundo

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Elavalo estaba feliz de ver como llegaban y llegaban nuevos Bodhisatvas al mundo. Era el tiempo indicado, el tiempo acordado, el tiempo preciso, justo y previsto desde hace milenios. Cada uno había hecho un plan específico del área de colaboración, sanación o equilibrio del planeta y las personas en el que querían participar.

Sucedía que hace unos doce mil años, la humanidad había alcanzado un nivel global de consciencia muy avanzado, tanto en lo social, como en lo tecnológico, en lo artístico y lo espiritual. Pero, como suele suceder a lo largo de la historia en esta escuela tan hermosa, contrastante e intensa que es la tierra, algunos perdieron la perspectiva y la sabiduría, se dejaron perder en la seducción de su propia tecnología, en la sensación de poder que les proporcionaba y en su capacidad de influir en los demás. No fue en realidad por maldad intrínseca de la mayoría, aunque seguro algunos de ellos se dejaron arrastrar por la oscuridad.  El caso es que esa difícil y peligrosa combinación de elementos se les salió de las manos y un mal día, causaron una catástrofe que casi acaba con la humanidad.

Las consciencias más avanzadas entendieron que aún no era el tiempo para actuar con todo el potencial humano, tanto en el ámbito de la razón, la sociedad o la ciencia, había que dejar pasar el tiempo, primero, para la recuperación de la catástrofe, después para que los sobrevivientes desarrollaran nuevas culturas y civilizaciones con diferentes experiencias -pero con una raíz común, indudablemente-.  Consideraron que sus servicios serían útiles solo ocasionalmente, así que sortearon sus visitas al planeta en momentos claves para ir dando dirección a este proceso. Solo cuando las condiciones fueran óptimas retornarían todos. Mientras tanto, dedicarían sus esfuerzos en otros mundos que requerían su sabiduría y sabrían aprovecharla o para evitar catástrofes similares.

Y ahora todos estaban regresando a la tierra !  Era el tiempo acordado, las señales eran inobjetables:

  • Crisis globales de todo tipo
  • Una civilización en la cúspide tecnológica, pero con unos pocos dementes que la utilizaban de la peor manera, acercándose nuevamente a una catástrofe.
  • Una tecnología que conectaba todo el mundo, haciendo patente que son una sola humanidad.
  • Y sobre todo, miles de Bodhisatvas aterrizando en el planeta.

Elavalo empezó a encontrárselos por todos lados, hombres y mujeres dedicados con pasión, carisma, amor y consciencia para cumplir su pacto de aprovechar el momento cúspide y no permitir una nueva catástrofe.

El caso más reciente era el de Greta, y era conmovedor, pues empezó su trabajo a los 15 años y con un impacto inusitado. Pero eran cada vez más y cada vez más jóvenes. Elavalo, estaba seguro que esta vez lograrían cambiar el curso de la historia que tiende a la oscuridad, para avanzar finalmente al siguiente nivel de consciencia planetaria.

Y redobló esfuerzos sin angustia, siempre feliz, siempre cantando…

 

 

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Osho

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Pocos personajes históricos o contemporáneos son tan controversiales y generan tanta pasión -incluso fanática-, a favor y en contra, como Osho. Lo que es innegable, es la persistencia y permanente penetración de su discurso y mensaje a través de cientos de libros que puedes encontrar en cualquier aeropuerto, estación de autobuses, tiendas de departamentos y librerías. Un dato interesante es que él jamás escribió un libro. Todos los que circulan libremente son transcripciones de sus conferencias públicas, discursos y enseñanzas a sus discípulos. Son tantos los libros que pueden encontrarse, que es difícil saber a estas alturas, si todo lo que circula bajo su nombre son en realidad discursos originales. Si añadimos a esto que muchos libros son compilaciones de discursos de diferentes épocas en los que aparentemente toca  el mismo tema, pero donde el sentido inicial puede cambiar sustancialmente al sacarlos del contexto original. Por otra parte,  muchas ediciones toman los temas más ligeros o políticamente correctos, colocando estos libros en las secciones de auto ayuda y superación personal ya totalmente descafeinados…

Suele decirse de Osho: Lo odias o lo amas, pero difícilmente te deja indiferente. Por esto, por prejuicios, miedo o aversión algunas personas prefieren ni siquiera leer alguna de sus charlas, privándose de la oportunidad de enriquecer su propia visión personal, independientemente de que coincidas o disientas con él, en algo, en todo o en nada…

Por supuesto se han financiado enormes campañas para descalificarle, incluyendo series de televisión, donde como es común, se sacan de contexto y  tergiversan entrevistas, imágenes o la muy cuestionable actuación de algunos de sus seguidores.

Sin embargo, es innegable su enorme aportación al pensamiento crítico contemporáneo, dado que cuestiona de raíz las bases mismas en las que la civilización está establecida. Evidentemente, a algunas personas esto les parece un despropósito, una locura, pero en realidad es muy sencillo tener hoy día una valoración crítica de nuestra “civilización y cultura”, dados sus inéditos y tristemente medibles resultados que padecemos: hambre, guerras, destrucción de la naturaleza, culto al dinero… Como decía Krishnamurti: No puedes adaptarte a una sociedad enferma.

Osho usó, actualizó y refrescó el enorme caudal de técnicas, sistemas y sabiduría de todos los tiempos, de toda tradición, de múltiples filósofos y místicos, de muchas culturas diferentes, para hacerlos asequibles al pensamiento contemporáneo. También diseñó nuevas técnicas de meditación que respondieran a la agitada mente de la cultura occidental.

Leer los libros de Osho es imprescindible, pero más allá de leer crónicas, reseñas y series televisivas sobre Osho, una forma realista de acercarse y comprender un poco más de su visión, es experimentando las diferentes técnicas de meditación que utilizó a lo largo de su viaje por la tierra…

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Caminando por Colombia y Perú

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Salí de México hace tres semanas. Mi primer parada fue la hermosa ciudad de Bogotá, que aunque padece hace tiempo los avatares de las grandes ciudades de la era del automóvil a gasolina, con terribles atascos en sus anchas avenidas y vías rápidas –que en realidad son exasperantemente lentas en las horas pico-, y con la creciente contaminación que esto conlleva, aún conserva hermosos barrios arbolados, donde las calles son tranquilas, con parques por todo lados y sus edificios de ladrillo rojo que crean un paisaje urbano amable a la vista y el corazón.

BioNova, el proyecto de mis queridos amigos Andrés y Olga sigue boyante, llevando a cada vez más personas un yoga de alta calidad técnica, humana y de consciencia. Sus instalaciones son amplias, bellas, funcionales y bien ubicadas. La comunidad –sangha-, de alumnos, profesores, amigos y simpatizantes es creciente y comprometida, lo cual habla de la calidad, el carisma, así como el trabajo permanente y dedicado de ambos. En esta ocasión tuve el privilegio de compartir, con los dos grupos en formación, mis experiencias, descubrimientos e investigaciones sobre el pranayama, que aunque la mayoría lo define como la maestría en el manejo de la respiración, para mí es, más claramente la maestría en el manejo de la energía, donde la respiración es el medio o herramienta a través del cual aprendemos a manejar, direccionar, eliminar, transformar o transmutar las diferentes formas en que la energía se manifiesta en los seres humanos.

Respiración consciente. Esto definiría con mucha precisión esta área del yoga. Donde la consciencia es el elemento fundamental que resuelve la máxima yoghica de: “donde va la mente, va el prana”. Efectivamente, la mente define la dirección de la energía, casi siempre de forma inconsciente o subconsciente, con el resultado de que las emociones, pensamientos y sensaciones simplemente nos suceden. Es decir, no somos actores, guionistas y directores conscientes de los sucesos de nuestra vida, sino simples espectadores, a veces quejosos, a veces resignados, a veces satisfechos, pero siempre nos suceden… He leído por ahí que no somos responsables de los sucesos de nuestras vidas, pero sí de nuestra actitud ante ellos. Pero eso es, en todo caso, solo una primera etapa del manejo de nuestra consciencia. Cuando avanzamos en hacer consciente nuestra consciencia con ayuda de la respiración – y por ende, de nuestras emociones y pensamientos-, comenzamos a dibujar los verdaderos esbozos de nuestras vidas.

Esto sería un buen resumen del taller que impartí en BioNova. Pues las técnicas y ejercicios de respiración, las geometrías, los tipos de pranayamas clásicos, los vayus, las bases fisiológicas, anatómicas y demás elementos que revisamos y practicamos, son formas entender y de ensayar nuestra respiración consciente, a veces con propósitos muy definidos, a veces, como simple práctica, pues como dice la conseja popular: la práctica hace al maestro.

Me hace muy feliz ver como esta comunidad yoghica en Colombia enraíza, crece y comienza a dar frutos y flores. Justamente uno de esos frutos, fue uno de los objetivos de mi posterior traslado al Ashram del Valle Sagrado en Cusco, Perú: La nueva formación de profesores de yoga, basada en inmersiones intensas y profundas en un Ashram.

Este proyecto internacional conjunta los saberes, los espacios y la magia de los Ashrams de Perú y México, con las habilidades y saberes de BioNova, es una nueva etapa, una nueva propuesta que trata de recoger, de reunir de manera armónica y pedagógica muchos años de aprendizaje en la enseñanza y formación de profesores de yoga con la inigualable cualidad que nos proporciona un Ashram. Un Ashram cultiva y desarrolla una energía particular y poderosa, que ninguna sala, hotel, centro de retiros  o casa de campo puede aportar.

En esta ocasión tuvimos dos actividades que coincidieron en un mismo espacio: La formación de profesores y el tradicional retiro de yoghismo. Veinticinco personas de México, Colombia, España, Guatemala y Perú, unimos nuestras energías, mentes y visiones en un compartir que enriqueció nuestras habilidades y nuestras almas. La sabiduría y enseñanzas de Lucio, la entrega y amor de Lilian a través de las danzas, la experiencia y descubrimientos de Andrés. Yoga, taoísmo, sufísmo, budismo, tradiciones andinas, caminatas por antiguos senderos…

Desde las cinco de la mañana fuimos convocados a ese centro energético, ese espacio mágico, bello y armonioso mandala tridimensional que es el domo geodésico del Ashram. Ahí compartimos la Sadhana en diferentes versiones. Cada día tuvo un tema particular: Yoga y libertad, Consciencia, Meditación, Pratyahara, Tantra y Mantra. Cada día, a las siete de la noche, tod@s eramos convocados de nuevo para compartir diversas técnicas de Dhyana –meditación-. Durante el día, los grupos se dividían para trabajar técnicas, sistemas, saberes nuevos y ancestrales, desde los aforismos de Patanjali, hasta las danzas circulares y de paz universal, diversos estilos de ásanas y pranayamas, lecturas, música y en extraordinario compartir de las consciencias que investigan, asimilan, descubren y navegan hacia adentro y hacia afuera.

El viernes fue el peregrinaje, la ascensión a la montaña, la meditación vipassana en movimiento, el mantra y el pranayama unidos para arribar al esplendoroso templo de Wiracocha, en Q’ajya Qhawana. En su Intihuatana, sentados en círculo, exploramos los mantras ancestrales de la sabiduría andina, tanto como los legados por los pueblos tibetano e hindú. Después, en la explanada principal bailamos las danzas del sol, del viento y de la luz, rodeados de las majestuosas y sagradas cumbres del Pitusiray y los Andes… 

El domingo, Lucio, nos llevó a conocer Ancasmarkas, un sitio pre Inca en la cúspide de una montaña al norte del Ashram y a 4,000 msnm, con forma de barco y en cuya proa se arracimaban como panal de abejas un abigarrado conjunto de construcciones circulares de piedra. Un mítico y ancestral pueblo que dejó una estela de su sentido de comunidad e integración a la naturaleza y el paisaje. Nos dejó un sabor ambiguo con una vista extraordinaria a los 360° alrededor, con una especie de ascetismo gozoso y comunal… después, Lucio nos condujo por escabrosos y casi desaparecidos senderos, descendiendo hacia el fondo de un hermoso cañón, donde a lo lejos se miraba un río primigenio, recién salido de los glaciares andinos. Llegamos a un paraje donde el cañón se ensanchaba en un pequeño valle donde pastaban llamas y borregos. Ahí, hermosas mujeres indígenas de vestidos multicolores tejían telas, cintillos, tocados. Vino entonces el descenso por el fondo del cañón siguiendo el río. Un río impetuoso, claro, helado y transparente que serpenteaba y se transformaba en remolinos y espumas en cada roca, en cada cascada. Lo cruzamos varias veces en puentes rústicos de madera. Vimos tumbas antiguas, bosquecillos, muros verticales de inmensas rocas de diversos matices y colores, salpicados de plantas, musgos y líquenes. Es, nos decía Lucio, el camino Inca que llevaba a la selva atravesando la cordillera de los Andes…

Venimos al mundo a tener experiencias, eso es indudable. De hecho todo ser humano vive múltiples experiencias y hace vivir experiencias a otros en su paso por el mundo, así sea un paso breve. Pero tener experiencias no es suficiente, lo que en realidad le da sentido a la existencia y nos hace expandir nuestras consciencias –evolucionar, crecer, iluminarnos-, es hacerlas conscientes para que formen parte de nuestro Ser. Mientras estas experiencias sean más conscientes, se van volviendo más finas, de más calidad y profundidad, permitiéndonos incursionar en estratos más amplios de la existencia, integrándonos a ella, comprendiendo su significado y nuestro significado en ella.

Después, el Ashram quedó vacío de nuevo esperando solo unos breves días de recuperación para recibir un nuevo retiro de meditación Vipassana como la enseño el Maestro Goenka. Diez días de silencio y profunda atención e introspección para seguir conociéndonos aún más…

Por ahora, en este interludio, solo quedó nuestro querido Luis, ingeniero agrónomo, permacultor e iniciándose como yoghi, quien como voluntario nos ayudará junto a nuestro elfo andino, Nemesio, para crear nuestro huerto de legumbres orgánicas.

Como si todo esto fuera poco, el lunes temprano mis queridos amigos Javier y Martha me embarcaron en uno de los viajes más alucinantes y conmovedores que he tenido –y vaya que he viajado por lugares mágicos!-.

Iniciamos nuestro periplo desde el Ashram, desde donde nos dirigimos al sureste remontando el río sagrado Vilcanota corriente arriba. En un momento dado, Javier viró un poco más al sur y ascendimos por una ladera empinada por donde descendía un arroyo límpido y claro, hasta llegar a un altiplano sobre los 4,000 msnm donde tres lagunas andinas de belleza inusitada reverberaban a la luz del sol en un cielo de azul intenso y tachonado de nubes que las hacían resaltar aún más, con la pureza de la atmósfera. Durante las siguientes ocho horas navegamos entre los 4,000 y 4,750 metros de altitud por los inmensos páramos de belleza sobria, pura y nítida de la Puna andina. Otras lagunas se atravesaron en el camino, desde donde descendían arroyuelos en una tundra ondulada salpicada de pastos de alta montaña que iban desapareciendo hacia las cúspides de los picos y montañas que nos rodeaban. Alpacas y vicuñas pastaban indiferentes, como en profunda concentración, a los pies de nevados y acantilados.

Aún me siento conmovido por estos parajes primigenios, inéditos –en su inmensidad-, en mi experiencia de viajero. Mi gratitud para Javier y Martha les acompañará siempre.

Pero todo son ciclos en esta misteriosa y extraordinaria vida humana, así que finalmente al anochecer, descendimos a la ciudad de Arequipa. Una ciudad industriosa y pujante que le ha convertido en la segunda ciudad más importante del Perú. La Casa de Javier y Martha me reconcilia con cierta expectativa frustrada desde mi juventud. La música siempre ha sido importante, fundamental en mi vida, lo que hace más evidente y dramática mi casi total falta de habilidad para tocarla. Así que esta casa de músicos me regala cuatro hermosas hijas virtuosas del violín, el chelo, el bajo, el piano y los instrumentos andinos. Dos de ellas, Almendra y Jazmín dedicadas en cuerpo y alma a esta forma de expresión de lo más profundo del alma humana: La música. Como cerezas del pastel, conocí a Lucas, el primer heredero de la tercera generación que viene a equilibrar la hermosa –e indudablemente intensa-, vida de Javier, quien durante muchos años ha aprendido a vivir y sobrevivir con seis maravillosas mujeres. Bienvenido Lucas, bendito entre una hermosa madre, tres amorosas tías y una abuela Sabia.

La otra cereza del pastel de este viaje, ya de por sí extraordinario, fue el reencuentro con una querida amiga, el cual se dio casualmente, en un viejo y hermoso convento jesuita. Me asombró encontrarle con esa vibración y mirada que solo se percibe en los Bodhisatvas, quienes dedican, cuerpo, alma y mente al servicio de los demás. Ella supo transformar la experiencia más dura posible en la vida humana, en sabiduría y Karuna. Nos quedó claro que aún tenemos varias visiones y proyectos conjuntos por delante, uniendo nuestros saberes, experiencias y aprendizajes.  Gracias siempre, querida Miriam.

Todavía hace algunos años, me preguntaba el porqué de la abundancia de tantas bendiciones, encuentros extraordinarios, experiencias insólitas y maravillosas, epifanías, viajes, descubrimientos… Pero ya hace tiempo que entendí, que cuando sirves a la vida inmerso en Karuna, la vida te brinda lo necesario para seguir sirviendo. Ahora solo vivo en la gratitud… y por supuesto, colaborando con la vida.

Abril de 2019

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